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¿Las Joyas de Platino son Mejores Que las de Oro Blanco?

En mis épocas de venta al por menor, uno de los placeres del negocio era venderle un anillo de compromiso a una persona o una pareja joven que compraba por primera vez. Esa podía ser la primera (y quizá la única) oportunidad que tendrían de comprar una joya costosa de un valor (y un costo) considerable y dotada de un enorme significado a la vez.

Una vez que se elegía el diamante, el próximo paso era elegir un anillo en el que colocarlo. Tradicionalmente, el diamante se insertaba en metal blanco para distinguirlo de las cadenas y brazaletes de todos los días. Por eso, la pregunta que seguía era, inevitablemente, si usar oro blanco o platino.

Una Breve Historia

Hasta la década de 1940, los metales blancos normalmente disponibles para joyería eran la plata o el platino. Como la plata suele empañarse, en general no se usaba en la mayor parte de las joyas “serias”. Pero a medida que la Segunda Guerra Mundial avanzaba, el gobierno decidió que el platino tenía demasiados usos industriales para la guerra (por ejemplo, sus propiedades catalíticas) como para permitir que se desperdiciara en joyería. De manera que, de hecho, se prohibió para uso público. ¿Qué podía hacer entonces una joven pareja enamorada?

Emprendedora como siempre, la industria de la joyería tenía una respuesta: el oro blanco que estaba disponible hacía un tiempo como una alternativa menos costosa que el caro platino. Pero el oro es amarillo, dirán ustedes. Es verdad. El oro blanco no existe en la naturaleza. En realidad, es una aleación, que es una mezcla de distintos metales que se usan para crear un nuevo metal con propiedades específicas.
Verán: todas sus joyas de 10, 14 y 18 quilates están hechas con una aleación. 24 quilates son oro puro. 18 quilates significa que esa aleación particular tiene 18 partes de oro puro y 6 partes de otros metales (lo que da un total de 24). 14 quilates son 14 partes de oro y 10 partes de otro metal, y así sucesivamente. Entonces, un anillo hecho con 14 quilates de oro blanco consiste en 14 partes de oro amarillo puro y 10 partes de otros metales blancos (de los que el níquel es el más común) con el propósito de hacer que se vea blanco.
Bueno, si es más barato que el platino, ¡me lo llevo! Pero, ¡momento! Hay otras consideraciones.

 

La Diferencia Entre Las Joyas de Platino y de Oro Blanco

Echemos un vistazo al platino. Sí, es más caro. Para empezar, se obtiene mucho más oro que platino de las minas todos los años, o sea que el platino es unas 60 veces menos común. También pesa más por volumen. Una pulgada cúbica de platino es alrededor de 10 % más pesada que una pulgada cúbica de oro puro.
La diferencia es aún más pronunciada en las joyas, dado que el platino se usa con una pureza mayor. Recordemos que 14 quilates son solo 14 partes de oro, o un 58 %, mientras que el platino se usa con una pureza de entre 90 y 95 %. Además, los metales con los que se mezcla en la aleación (iridio y rutenio) son igual de pesados e incluso más costosos. Entonces, en definitiva, se necesita más platino que oro blanco para hacer la misma joya. Incluso en el mercado actual, en el que el precio del oro y el platino son competitivos (lo que es inusual), la diferencia de costos sigue siendo de 2 a 5 veces mayor que el oro blanco.
Aparte del precio, las propiedades de los mismos metales son diferentes. El oro blanco es más duro pero más frágil. Eso quiere decir que las puntas de un anillo de oro blanco tienen menos probabilidad de doblarse pero, cuando se doblan, se pueden quebrar con facilidad, mientras que las puntas de platino se pueden doblar hacia atrás.
La dureza del oro blanco también lo hace más resistente a los rayones, pero para lustrarlo hay que pulirlo y luego recubrirlo con otro metal basado en el platino, llamado rodio. Eso me lleva a la diferencia más grande: EL COLOR. Como el oro blanco se forma con una aleación para hacerlo parecer blanco, el color no es un blanco puro sino más bien amarillento o amarronado, sobre todo cuando se raya. Por eso, después de pulirlo, el oro blanco se enchapa con el metal blanco puro, el rodio.
El platino, por el contrario, es blanco por naturaleza. Cuando se raya, se pone un poco gris, pero con tan solo pulirlo basta para dejarlo como nuevo. Por suerte, el platino se puede pulir hasta que se gasta, mientras que el oro blanco solo se puede enchapar en rodio un determinado número de veces hasta que se pone oscuro, y entonces hay que quitar todo el enchapado y empezar de cero. Y si bien el platino es un poco más difícil de trabajar y reparar (lo que se refleja parcialmente en el costo), generalmente requiere menos mantenimiento.
Aunque hay nuevas aleaciones de oro blanco hechas con paladio (otro metal también del grupo del platino), la mayor parte sigue haciéndose con níquel, que es un material altamente alergénico. Muchas personas tienen piel sensible al níquel y pueden tener una erupción parecida a la dermatitis debido al contacto prolongado. Yo he visto más de un lóbulo hinchado y erupciones en los dedos de gente que usaba oro blanco de aleaciones con níquel. En muchos casos, la única solución para esa sensibilidad es el platino, que es uno de los materiales más altamente hipoalergénicos.
En los deportes, los premios son de bronce, de plata y de oro, que es el más importante de todos. Pero en la vida real, nos esforzamos por conseguir la tarjeta de platino. Así es que, jóvenes amantes, mi recomendación es usar oro blanco para sus joyas comunes y platino para las dos joyas más importantes de su vida: el anillo de compromiso y la alianza. Al igual que su matrimonio, se supone que el platino dura para toda la vida.

8 Comments on “¿Las Joyas de Platino son Mejores Que las de Oro Blanco?

Roberto Camacho
septiembre 16, 2017 at 6:15 pm

Me encantó 🙂

Responder
Scott Watson
septiembre 29, 2017 at 1:44 pm

¡Gracias!

Responder
Roberto Camacho
septiembre 16, 2017 at 6:15 pm

Me encantó 🙂

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Scott Watson
septiembre 29, 2017 at 1:44 pm

¡Gracias!

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Roberto Camacho
septiembre 16, 2017 at 6:15 pm

Me encantó 🙂

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Scott Watson
septiembre 29, 2017 at 1:44 pm

¡Gracias!

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Roberto Camacho
septiembre 16, 2017 at 6:15 pm

Me encantó 🙂

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Scott Watson
septiembre 29, 2017 at 1:44 pm

¡Gracias!

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